Las rabietas son una forma en que los niños pequeños expresan emociones que todavía no saben nombrar ni manejar. No significan que lo estés haciendo mal: son parte del desarrollo.
Lo que a otras mamás les ha funcionado
- Respirar primero: tu calma es su ancla. Bajar la voz y ponerte a su altura ayuda.
- Nombrar la emoción: “Estás muy bravo porque querías seguir jugando”.
- Poner límites con cariño: “Entiendo que estés molesto, pero no podemos pegar”.
- Anticipar: avisar antes de terminar una actividad reduce los cambios bruscos.
- Reconectar después: un abrazo y una conversación corta cuando ya esté tranquilo.
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Este contenido reúne experiencias de mamás y no reemplaza la orientación de tu pediatra. Cada niño es diferente: si algo te preocupa, consulta con un profesional.
