Una rutina predecible antes de dormir le da a tu hijo señales claras de que el día está terminando. No tiene que ser perfecta: lo importante es la constancia.
Una rutina sencilla en 4 pasos
- Mismo horario: intenta acostarlo a una hora parecida todos los días.
- Baño o aseo tranquilo: luz baja y voz suave.
- Pijama, dientes y cuento: siempre en el mismo orden.
- Despedida corta: una frase o canción que repitan cada noche.
Pequeños ajustes que suman
- Apagar pantallas un rato antes de dormir.
- Un cuarto oscuro, fresco y silencioso.
- Paciencia: los cambios suelen notarse después de unos días.
Este contenido reúne experiencias de mamás y no reemplaza la orientación de tu pediatra. Cada niño es diferente: si algo te preocupa, consulta con un profesional.

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